RAMÓN FERNÁNDEZ DE PIÉROLA Y LÓPEZ DE LUZURIAGA
Obispo oriund o de esta localidad y mayor benefactor de la misma. Nació en Otiñano el 1 de septiembre de 1.829 en el seno de una familia noble y hacendada. Ordenado sacerdote en 1845 en Pamplona, desarrolló su labor sacerdotal en Cárcar y en Puente la Reina. Doctor en teología por el Seminario de Valencia. Profesor de teología en el seminario de Toledo, donde conoció a Bienvenido Monzón preconizado Arzobispo de la Isla de Santo Domingo en 1862 (la República Dominicana, temerosa de Haití, entre 1861 y 1865, se reincorporó al Reino de España). Canónigo penitencial de Santo domingo, conoció allí a Ramón Blanco Erenas, militar donostiarra, más tarde Capitán General de Cuba (1879 - 1881). Vuelto a España fue Rector de la iglesia y Hospital del Buen Suceso, destituido en 1873 durante la I República española. En 1879, por recomendación de Ramón Blanco Erenas y tras confirmarse que no era carlista, fue nombrado obispo de La Habana (Cuba). Realizó una extensa visita a la diócesis y advirtió claramente de la escasa práctica y lo difundida que estaba la indiferencia religiossa entre la población cubana, además del auge de la masonería. La obra de la que más orgulloso se sentía al dejar la diócesis era la fundación de las escuelas dominicales para niñas, en LaHabana, dónde recibieron instrucción elemental más de dos mil infantas. Senador por la provincia eclesiástica de Ultramar. En 1887 tomó posesión del obispado de Ávila. En 1890 Ramón Fernández de Piérola, "primer Obispo vascón de origen de la diócesis de Vitoria, por tanto hijo de Euskal-Herria" como señalaba el Boletín diocesano, tomó posesión de la diócesis de Vitoria, que comprendía entonces las tres Provincias Vascongadas (Álava, Vizcaya y Guipúzcoa). Senador por Guipúzcoa en 1894 con 1038 diocesanos en la peregrinación obrera a Roma. Miembro de la Junta auxiliar de Álava de la Suscripción nacional para el fomento de la Marina y gastos generales de la guerra de Cuba (1898). Apoyó a Vitoria como sede de la Capitanía General de la Sexta Región militar. Falleció en Vitoria el 25 de enero de 1904.
Fue el mayor benefactor del pueblo dejando en su testamento dos partes para el mismo. Parte que donó a la iglesia parroquial de san martín en la que consta cáliz de oro, casullas bordadas en hilo de oro...etc con un valor incalculable hoy en día. Muchas de ellas dispersadas debido al paso de diferentes párrocos que al parecer trasladaban de parroquia en parroquia los enseres. Al pueblo dejó dinero más que suficiente para la traída de las aguas, tarea que encomendó a sus herederos. Éstos realizaron la obra que hoy en día se puede apreciar, fuente, abrevadero y lavadero cubierto con tejado de madera de pino y acristaladas las ventanas. Lavadero de gran valor arquitectónico en toda la zona media de Navarra. Así mismo, creo una junta, denominada Junta del Pósito, en cuyo almacén cada año se guardaba trigo, cebada...etc para que cualquier vecino que lo necesitase pudiese servirse de él en tiempos escasos. Y después devolverlo cuando tuviera excedente. En esta junta puso un capital que generaba una peseta al día, y el sueldo del maestro del pueblo era una peseta superior al sueldo de cualquier otro pueblo, razón por la que muchos maestros deseaban ejercer la enseñanza en Otiñano. La junta estaba presidida por un familiar del Obispo, el párroco, el presidente del concejo y los dos mayores contribuyentes del pueblo.
Erróneamente se considera la casa del Obispo la que se encuentra situada detrás de la fuente con un busto en su fachada, esto es lo que muchos visitantes creen pero no es así. Se construyó con la herencia del Obispo y esa era la casa del pueblo, las escuelas y en sus bajeras se compró el primer televisor en los años 50-60 y todo el pueblo se reunía allí para verla. Actualmente está cedida a las hermanas de María Inmaculada de Pamplona, quiénes la regentan y utilizan como retiro.
JUSTA REMÍREZ BUJANDA
Esta oriunda de Otiñano, se ha hecho más conocida debido a su longevidad, es la más longeva del pueblo ya que este mismo año 2008 cumplirá en breve los 104 años. Nació en Otiñano el 18 de octubre de 1904, poco a poco creció y aquí conoció a su marido, también ligado a Otiñano, Teófilo Espadas. A partir de 1931, conoció a su marido y se casó, poco tiempo más tarde, estando incluso embarazada de seis meses, el matrimonio emigró a Argentina y se afincó en Rosario como muchos otros oriundos de Otiñano que emigraron a Argentina en los años 30-40. Allí nacieron sus dos hijos. La añoranza de su tierra navarra y sobre todo de su pueblo natal, le hicieron volver hasta en dos ocasiones a Otiñano, en 1960 y 1980.
El 20 de noviembre de 2004 recibió un homenaje en el centro cultural navarro de Rosario (Argentina) presidido por el Presidente de la Comunidad Foral de Navarra (D. Miguel Sanz) y el Consejero de Cultura (D. Juan Ramón Corpas) y por el Alcalde de la ciudad de Rosario (Argentina). Agradeció encantada este homenaje en el que demostró su lucidez y la añoranza de su tierra. Ha inculcado a toda su familia las tradiciones navarras, y varios de sus hijos y nietos pertenecen a grupos de folklore en el Centro navarro de Rosario.
Su hijo mayor, Teófilo, comentaba: "si mi madre supiera que ya se va a morir, me pediría que la llevase a Otiñano".

En la fotografía, en el centro Justa Remírez Bujanda, acompañada de Juan Ramón Corpas (Consejero de cultura), Miguel Sanz (Presidente del Gobierno de Navarra) junto a su hijo mayor Teófilo y su nuera Zulema Bécares. Acompañada de seis de sus nietos y varios de sus trece biznietos.
MARCOS AGUDO LAHIDALGA
Este niño de tan sólo dieciseis meses ha cobrado relevancia desde el pasado sábado 25 de julio 2009, día en el que fue bautizado. En otras circunstancias y lugares, este detalle pasaría desapercibido pero en Otiñano, hacía 28 años que no se celebraba un bautizo en la Iglesia Parroquial y más de treinta años sin que se utilizase la pila bautismal datada aproximadamente en el siglo XII. Con motivo de esta celebración se preparó la Iglesia a conciencia y los vecinos del pueblo se acercaron a la iglesia para ver de nuevo un bautizo y así recordar los de antaño. La ceremonia fue oficiada por el sacerdote Valentín Eguílaz, natural de Ubago, quién amable aceptó la celebración del bautizo y eucaristía en este día. El vínculo de Marcos con Otiñano es su familia materna, su abuelo es nativo de Otiñano y reside parte del año en el pueblo al igual que su abuela y tío. Sus padres y en especial su madre han decidido que forme parte de alguna forma de Otiñano y con su bautizo lo han conseguido. Aunque Marcos no resida aquí como parte de su familia materna, siempre quedará en el recuerdo como el primer niño bautizado en Otiñano en casi tres décadas.
 Foto de la izquierda: Empezando por la izquierda la madrina Sor Carmen Álvarez, los padres Pedro J. Agudo y Maika Lahidalga con sus hijos Leyre y Marcos y al final el abuelo y padrino Jesús Lahidalga.
Foto de la derecha: El sacerdote Valentín Eguílaz procede a echar el agua sobre Marcos en la pila bautismal.

Foto izquierda: En el pórtico, vecinos del pueblo con la familia y el niño.
Foto derecha: En el recinto de la pila bautismal, secando a Marcos su padre después de haber recibido las aguas bautismales. |