En Otiñano, la vida siempre se ha dedicado al campo y ganado. Durante la mayor parte del siglo pasado casi todas las familias tenían su hacienda agrícola y unos pocos animales (vacas, cerdos y gallinas principalmente). Con el tiempo, en los años sesenta y setenta comenzaron a emigrar los mozos y mozas del pueblo en busca de trabajo, ya que la poca cantidad de robadas agrícolas de la mayor parte de las familias no daba para subsistir.
Muchos de ellos emigraron al País Vasco, la mayor parte a Guipuzcoa y Bizkaia y alguno que otro a Vitoria (Álava). Todos ellos iban en busca de trabajo en la industria que se afincaba fuertemente alrededor de las capitales vascas y navarra.
Pocos fueron los que quedaron en el pueblo y todos ellos han dedicado su vida a la agricultura de secano (trigo y cebada) y alguno también a la ganadería ovina.
Hoy en día los que emigraron de jóvenes del pueblo pasan la mayor parte de sus vacaciones y fines de semanas en él. Muchos de ellos, al igual que los que se quedaron conservan sus pequeños terrenos que utilizan durante la época estival de huerta (con productos de regadío: alubias, tomate, lechuga, cebollas, puerro, borraja… etc).
No sólo los que emigraron en su día vienen continuamente al pueblo también los hijos de éstos que pasaban de niños las vacaciones en él, tienen un gran arraigo al pueblo y al igual que sus padres pasan la mayor parte de sus vacaciones y fines de semana en él e incluso han hecho o están haciendo su segunda residencia en el pueblo.
La población está bastante envejecida y no hay casi jóvenes que se queden a vivir en el pueblo, de momento, pero al contrario que hace unos años, esa idea cobra más fuerza y esperemos que acabe haciéndose realidad, aumentando la población con edad joven. |